Cartel

Notas de Cine Musical

Productora/Distribuidora:
Metro-Goldwyn-Mayer

Estreno: 20-11-1945

Duración: 108 min.

Subgénero: Narración musical

Tramo: -


Notas de Cine Musical


Yolanda and the Thief


(Yolanda y el ladrón)



La innovación en el cine musical empezaba a chocar con ciertos límites. La trama pretendía cuajar una comedia musical romántica entre un timador de guante blanco y una pía alumna de colegio de monjas –con ojos actuales, este papel es el de un personaje desequilibrado– con la mediación como celestina de su ángel de la guarda. Se aprecia la intención de Minnelli de ir más allá del musical tradicional, incorporando nuevos bailes y ritmos, renovando las escenografías –con diseños vanguardistas, entonces, oníricos, dalinianos–, apostando por el uso programático del color rojo e incorporando actores secundarios con mayor recorrido dramático. El resultado es que fracasa la cámara, la música, la dirección de actores.

Las escenas parecen extraídas de teatros de provincias, la música es irrelevante o molesta. Ningún actor se salva de la quema, lo que afectará especialmente a Lucille Bremmer –Astaire, Frank Morgan o Mildred Natwick, aunque perjudicados, contaban con una reputación–, por ser esta película su oportunidad para confirmar su paso al estrellato. Bremmer había ascendido en Hollywood de la mano de Minnelli de forma meteórica. En 1944 había debutado en la exitosa Meet Me in St. Louis y en 1945 participaba en Ziegfeld Follies y en esta Yolanda and the Thief, en ambas ocasiones como pareja de Astaire. Parece ser que, a pesar de su preparación musical y sus dotes de bailarina, su trabajo en estos proyectos de alto presupuesto se debió más a su relación íntima con Arthur Freed que a sus capacidades. Así, con la misma fuerza que había despegado, su carrera se estrelló tras el mal resultado de esta película, o de su relación con Freed, y desapareció de Hollywood.

 

Según las crónicas, Astaire había recelado desde un principio de la trama fantástica y el planteamiento general de la obra, por lo que, casi por primera vez en su carrera, renunció a participar en la creación de las rutinas, limitándose a ejecutar las coreografías de Eugene Loring.

Dentro del mal resultado general, hay un par de números reseñables. El primero es Dream Ballet, de 15 minutos de duración. Para facilitar la fantasía dentro de la fantasía el número tiene lugar dentro de un sueño de Astaire. Minnelli, que ya había iniciado la primera secuencia de la película vistiendo a las alumnas del colegio de monjas con uniformes de un intenso color rojo, conocido en el género como rojo Minnelli, insiste en la primera parte del sueño vistiendo a las bailarinas del mismo modo, remarcando el cromatismo que se convertiría en su seña de identidad visual. La segunda parte del número se apoya en una escenografía de estética onírica, pretendidamente surrealista, que parece evocar a Dalí y Tanguy. La música es olvidable y la coreografía trabada y marcadamente artificiosa.

Para el segundo número, Coffee Time, Loring desarrolla una rutina combinando una orquesta que toca a ritmo de 4/4 mientras que, simultáneamente, los bailarines danzan a ritmo de 5/4, todo ello sobre un escenario con un suelo que ofrece un fuerte contraste óptico, con ondulantes franjas en blanco y negro, y con un acompañamiento musical de palmas, que resulta mareante en su conjunto.

https://www.youtube.com/watch?v=36FsUqrLb_w